lunes, 30 de junio de 2008

El sermón de la montaña (Mt 5, 1-12)



Durante sus predicaciones, Jesús reunió mucha gente que quería escuchar lo que tenía para decir. Una vez, Jesús se dirigió a un monte acompañado de sus discípulos y muchísima gente, y comenzó a enseñarles dándoles lo que se llamó "Bienaventuranzas":

-Bienaventurados los pobres de espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos.
-Bienaventurados los mansos: porque ellos poseerán la tierra.
-Bienaventurados los que lloran: porque ellos serán consolados.
-Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán saciados.
-Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos obtendrán misericordia.
-Bienaventurados los limpios de corazón: porque ellos verán a Dios.
-Bienaventurados los pacíficos: porque ellos serán llamados hijos de Dios.
-Bienaventurados los que sufren persecución por la justicia, pues de ellos es el reino de los cielos.


Ademas de las promesas que se cumplirian con la llegada del Reino, Jesús trae una novedad: ya Hoy, en esta vida, podemos comenzar a gozar de antemano de la felicidad gloriosa del Reino, estamos llamados a construir desde la Iglesia el Reino de Dios en la tierra.

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